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La Heredera del Poder Capítulo 307

Capítulo 307

La noche envolva su figura, ocultando las expresiones de su rostro, y

con

una voz f

fría, preguntó “¿Cómo te encuentras?”

“Hay una cicatriz en el brazo de la Sita Yllescas”

“¿Quermadura?” pregunto Vicente

La sirviente nego con la cabeza, esforzándose por recordar la forma de la cicatriz, “No parece de quemadura, más bien parece como

algo la hubiera mordido”

“Es reciente?”

ero como la piel de la Srta. Yllescas es bastante

La sirviente continuo negando. “No es reciente, parece que sucedió hace tiempo, pero clara la cicatriz resalta demasiado

“Está bien, puedes inte Al terminar, añadió, “Haré que el mayordomo te aumente el salario

“Gracias, jete!” La sirviente se mostró eufórica.

Llevaba tanto tiempo trabajando para la familia Solos y era la primera vez que veia a Vicente ofrecer un aumento de sueldo por iniciativa propia.

Si los otros empleados se enteraran, seguro se moririan de envidia.

Vicente volvió a la habitación de la vieja señora Solos.

Su expresión seguía siendo indiferente.

La vieja señora Solos se giró hacia Vicente: “Vicente, dime la verdad, ¿qué es lo que estás tramando?”

Vicente se sorprendió, “Abuela, no entiendo a que se refiere con esa pregunta.”

“Sin motivo aparente, por que hiciste que Gabriel derramara la medicina sobre Gabi?” continuó la vieja señora Solos. “Tu verdadera intención era que Gabi se cambiara de ropa, ¿verdad?”

“Abuela, se está preocupando sin ningún motivo.”

“Sé lo que estoy diciendo, y tú sabes a que me refiero, la mirada de la vieja señora Solos se posó en la puerta, “Vicente, después de tantos años, ¿no podrias compartir tus verdaderos sentimientos con tu abuela al menos una vez?”

Aunque él era nieto de la vieja señora Solos, ella realmente nunca habla logrado entenderlo.

“Abuela, cuidese y no piense demasiado, Vicente se acercó y acomodó la manta sobre su abuela.

Poco después, Gabriela, ya cambiada, entró en la habitación.

Su vestido largo de color verde claro realzaba su piel.

Gabi se ve muy bonita con ese vestido!” la vieja señora Solos la elogia sinceramente.

Gabriela arqued levemente las cejas, “¿Será porque la persona es bonita?”

La anciana soltó una nisa por el comentario.

Gabriela sonrió y dijo: “Asi es mejor, abuela Solos, debería sonreir más. Sonreir puede mejorar la función respiratoria de los pulmones y expresar emociones saludables, lo cual es muy beneficioso para su salud.”

La sonrisa en el rostro de la vieja señora Solos se hizo más intensa, “Muy bien, seguiré tu consejo y sonreiré más.”

Después de compartir un buen rato con la abuela Solos y escribir una receta, Gabriela se despidió.

Vicente la acompañó a la salida.

Una vez fuera del patio donde vivia la abuela Solos, Gabriela tomó la iniciativa de hablar. “La abuela

a Solos tiene, como mucho, medio año de vida. Sr. Solos debe prepararse mentalmente”

Frente a estas palabras, la expresión de Vicente no mostró ninguna emoción especial, “¿No hay otra solución?”

Gabriela negó con la cabeza, “La abuela Solos ya tiene su edad, todos sus órganos están empezando a fallar gradualmente. Sin embargo, la medicina que le he prescrito puede ayudar a reducir su sufrimiento.”

Los médicos solo podian tratar enfermedades.

Incluso si Gabriela fuese Hipócrates en persona, no podria detener el proceso natural de envejecimiento y la muerte. Vicente no dijo nada más.

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Capitulo 307

A lo largo de los años, se habia acostumbrado a ver la vida y la muerte, incluso si la abuela Solos se fuera en este momento, probablemente no seria capaz de derramar ni una sola lágrima

Vicente condujo y dejo a Gabriela en la entrada del edificio de apartamentos de la familia Yllescas.

“Gracias, Sr. Solos, por traerme de vuelta, tenga cuidado en el camino, dijo Gabriela al bajar del coche.

“Debería ser yo quien te lo agradeciera, comenzó Vicente con calma, “Srta. Yllescas, no hay necesidad de ser tan formal, puedes llamarme por mi nombre

Gabriela asintió ligeramente, Entonces tu tampoco tienes que ser formal conmigo, de igual manera llámame por mi nombre. Ya es muy tarde, no te invitaré a pasar a tomar café, me voy a casa!

“De acuerdo. Yo también deberia ime, Vicente se sentó de vuelta en el coche y cerró la puerta

El coche que debería haber estado acelerando por la carretera, se detuvo en un cruce no muy lejos del complejo de la familia Vllescas

Vicente se quito el cordón rojo del cuello, y la hostilidad en sus ojos se disipó poco a poco, “Finalmente te encontré,”

Capitulo 308

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